SMART LIFESTYLE

Ingenieros, informáticos y diseñadores hacen tándem para revolucionar las pasarelas y el mundo del lujo. En un mundo hiperconectado, no solo hay demanda de dispositivos que hacen la vida más fácil, sino que los fashionistas reclaman dosis iguales de estética y tecnología. Joyas, moda, interiorismo, belleza, gastronomía y coches se contagian del furor de la conectividad y los métodos 3D para empezar a revolucionar la forma en que nos vestimos, adornamos y nos cuidamos.

Joyas superdotadas

Controlar el ritmo cardiaco, monitorear el sueño, calcular las calorías que se consumen y registrar el estado de ánimo son parte de las funciones de pulseras como Fitbit o Up de Jawbone. Accesorios que se convierten en joyas superdotadas que salen de su entorno na- tural, el laboratorio, para exhibirse en los escaparates más trendies. Ya no serás una it girl si no te plantas un anillo inteligente con apariencia de joya vintage. Estas opciones se diversifican en funciones: contactan con la policía o un amigo en caso de emergencias, te avisan de la llegada de e-mails o activan funciones en el teléfono. Cuff es un colgante que incluye un diminuto GPS que dice dónde estás en caso de peligro. Las piezas de Artemis Fashion, el brazalete Safelet o la peineta Hair Clip también son armas que defienden a la mujer. Pero la sorpresa forma parte de los nuevos desarrollos. La pulsera Netatmo June ha sido creada para sobrevivir al cambio climático. Te avisa si has tomado demasiado Sol vía celular y la aplicación te aconseja qué bloqueador necesitas.

Un anillo divino es más potente de lo que parece. Siren Ring emite un sonido ensordecedor cuando se activa. Funciona así: una vez en el dedo giras su parte superior en el sentido contrario a las agujas del reloj en caso de estar en peligro. En dos segundos, el anillo emite un sonido penetrante e insoportable, de más de 110 decibelios, que servirá para disuadir al agresor, distraerle o llamar la atención de la gente, ya que se puede escuchar a 100 m. Si nos ponemos excéntricos, la estética al servicio de la energía es una apuesta sorprendente.

Más comprensible es CSR, una línea de joyería inteligente realizada junto a la joyera Cellini que se conecta al smartphone vía Blue- tooh, y puede cambiar el color de la joya según el ánimo o el outfit. Ringly es otra opción glamurosa. Su apariencia vintage y el

uso de zafiros rosas, ónix, piedra luna y esmeralda con oro son una propuesta que desafía la frontera entre tecnología y joyería tradicional. Como otros modelos, está conectado al móvil, avisa de las notificaciones, citas, llamadas, sin despertar la ira de los acompañantes que se sienten sustituidos por los dispositivos móviles. Muchas casas de moda se han acercado a empresas informáticas como Intel. Fossil Group, Armani, Michael Kors o Marc Jacobs han tocado a la puerta de Intel para ampliar su gama de accesorios y ofrecer gadgets de catwalk. La banda Fitbit se ha hecho fashion gracias a Tory Burch, que ha cubierto el dispositivo de oro y le ha puesto altas dosis de diseño. A veces la tecnología gira en otra dirección. Es el caso de Pomellato, la firma italiana de joyas que ha creado en laboratorio, rubíes sintéticos para su colección Rouge Passion. Este desafío a la naturaleza ha resultado en piezas que nada envidian a sus famosos Nude. La misteriosa Tilda Swinton ha reflejado la osadía de la firma en una campaña sorprendente.

Moda inteligente

Diseños en 3D, prendas y zapatos que miden tus latidos del corazón y te recomiendan una rutina saludable, abrigos que cambian de color cuando necesitan dar calor, vestidos conectados a Facebook, lentes que intercambian fotos con diseños que desafían el look Google Glass. Las pasarelas son escenario de un cambio social. Ejemplos sobran: el suéter Ger Mood, de Sensoree tiene un cuello que integra unos emisores de luz que pasan del turquesa al amarillo según sube el nivel de emoción o inquietud. Todo gracias a una reacción galvánica cutánea. Esto ayuda a concienciarnos de cómo las situaciones de la vida real nos afectan. Intimacy 2.0 es otro proyecto de ropa que se vuelve transparente cuando aumenta el ritmo cardiaco del que la lleva. Algo más tangible es la propuesta de Alexander Wang que ha puesto en el mercado abrigos ultramodernos con una tecnología que le permite cambiar de color cuando su tejido inteligente inyecta calor.

En la obsesión por conseguir lo más avanzado, el diseñador de moda Borre Akkersdijk ha creado BB Suit, un traje que convierte al usuario en un punto de acceso a Internet. Así cualquier individuo puede llevar un MP3, enviar una señal de geolocalización o compartir imáge-nes de un concierto a través de bluetooth o mediante la sincronización de la prenda con la nube. También diseñadores reconocidos como Dia- ne von Fürstenberg han querido dotar de glamour a artilugios como las Google Glass. Ha lanzado una colección de gafas que dotarán a este dispositivo de un look streetstyle. Otra iniciativa la firma la

diseñadora Gabriela Ligenza, que creó este año un sombrero especial para Ascot. Great British Racing le pidió la creación de una pieza especial que sale del laboratorio para convertirse en el must have del evento. Las plumas, listones y telas dieron paso a la maestría de un robot que tradujo las habilidades de sombrerería de Gabriela en un modelo que reproducía un poema de Henry Birtles. La alemana Iris von Herpen evoluciona sus modelos imposibles en 3D en una colección para 2015 más funcional. Sus vestidos son esculturas de formas digitales neo-orgánicas realizadas con procesos de vanguardia. Muchos diseños son impresiones 3D. La israelí Noa Raviv ha sorprendido este año con su propuesta otoño invierno. Ella ha usado el efecto 3D para dotar a sus diseños de un toque futurista y voluminoso. Ha mezclado tul y seda con siluetas resueltas con impre- sión 3D. El resultado: vestido posibles.

Los zapatos kinéticos de Silvia Fado ha integrado ingeniería y ele- mentos mecánicos para crear stilettos a la última, pero que amortiguan y son confortables. Zaha Hadid ha aplicado las formas y materiales imposibles a su zapato Nova, de fibra de vidrio, napa y caucho.

Este interés por aplicar la ciencia ha salpicado a otras facetas. Grace Choi ha inventado una impresora 3D que permite convertir cualquier tono imaginable en un labial, en sombra de ojos o en otro tipo de producto cosmético. Y solo cuesta 200 dólares. A la belleza ha llegado también la posibilidad de defenderte con un simple esmalte de uñas. Undercover Colors es una laca de uñas que cambia de color cuando detecta la presencia de drogas como Rohypol y GHB (usadas con frecuencia para adormecer a las mujeres antes de agredirlas sexualmente). Basta con revolver la bebida con el dedo para saber si es o no seguro beber.

La alta cocina sustituye los fogones por la tecnología. Foodini es una impresora 3D de comida que se fabrica bajo pedido. A finales de este año llegará a las cocinas de restaurantes y particulares. Precisa- mente, casas como Salt House y hoteles empiezan a decorarse con grandes estructuras sacadas de impresoras. La revolución está servida. Ya puedes instalarte en ella.