SIMPLEMENTE, FÜRSTENBERG

La vida de Diane parece de un cuento de hadas –con todo y aristocracia. Era princesa de Fürstenberg hasta su divorcio. Nacida en Bélgica, su madre estuvo en el campo de concentración de Auschwitz. Trabajó en París y Milán, pero pronto se trasladó a Estados Unidos, donde empleó su talento para vestir a media humanidad con su famoso wrap dress sencillo y ultrafemenino que le dio la Gloria.

“Bella Diane. Ella entiende a las mujeres como solo una mujer puede hacerlo”, afirmaba rotundo un artículo en el Miami Herald. Con la creación de su vestido wrap, envolvente y cruzado, hizo de su modelo un icono. Llegó a vender un millón de vestidos. Han pasado 40 años de ese fenómeno y el mundo le rindió un merecido homenaje con una exposición celebrada en 2014 en Los Ángeles; 200 maniquíes festejaron al modelo creado en 1974. Como la propia Diane señalaba, este traje debería estudiarse en clase de sociología.

Sin duda, es una de las mujeres más admiradas en el mundo de la moda; ya madre, esposa, diseñadora y abuela, imagen del coraje de ser mujer, acaba de publicar el libro The Woman I Wanted to Be, sobre el recorrido que hizo para ser la mujer que quería ser. Comenzó con una maleta llena de vestidos, algún jersey y una idea de mujer en la maleta, independiente y que no depende de un hombre para pagar las cuentas. Ella se ha convertido en una marca global, en un icono de feminidad que hasta Almodóvar empleó para el personaje de Penélope en Volver. Ella señala, “mis hijos son mi creación más grande”, quizá por eso su moda siempre tiene los pies en la tierra. A pesar de sus orígenes de princesa de la Jet set, es una ‘celebrity cercana’. Su madre, poco después de estar en un campo de concentración dio a luz a Diana; eso nos habla del coraje que le acompañaría toda la vida. Esa niña que odiaba sus pelos rizados aprendió a quererse, renunció a su vida de excesos al lado del Príncipe Egon von Fürstenberg con el que emigró a Nueva York y vivió frustraciones como querer ser modelo. Afortunadamente para el mundo de la moda, se hizo diseñadora y hoy, la gran modelo Kate Moss, sueña con ser Diane von Fürstenberg cuando sea mayor.

También fue consciente de su mortalidad cuando le diagnosticaron un cáncer; y ahora en su vejez, habla de sus arrugas con orgullo, pues son las huellas del viento, del mar de la vida, y hoy por hoy, desde sus diseños y sus creaciones sigue dando lecciones de pasión por la vida.