HOMENAJE AL CABALLERO

Convertido hoy en leyenda, Roger Dubuis dio su nombre a una firma que marca tendencia estética y técnica. Basó su fe en el brillo del Poinçon de Genève y el Double Tourbillon ha sido solo el principio de la mitología Dubuis. Estas son las respuestas –sin preguntas- de la razón de su vuelta.

No conozco a otro relojero de mi generación que haya tenido un recorrido como el mío. Lo digo sin ninguna vanidad, simplemente le agradezco a la vida por haberme dado este camino.

Lo dejé a la edad de la jubilación. Luego me llamaron para regresar y participar en una nueva vida y fue extraordinario. Todo un reconocimiento y un bello horizonte para mí.

Ahora no participo para crear un reloj en concreto. En realidad es un todo. En el pasado me he dedicado también a la formación para jóvenes relojeros. Siempre me ha apasionado poder transmitir mi profesión porque a veces te sientes como perdido en la naturaleza y en un momento dado la maquinaria se pierde.

Sobre mis aportaciones importantes no quiero sonar pretencioso pero han sido enormes. Comencé como Roger Dubuis a la edad de 58 años. Entonces tenía ya mucha experiencia reunida de todo ese tiempo. Todo este bagaje lo utilicé para crear la marca. Así que todo lo que he aportado lo van a encontrar en los relojes.

En mi experiencia ya venía el primer Quantième Perpétuel con movimiento birretrógrado. Fue un punto fuerte para comenzar. Después poco a poco desarrollamos una nueva estética y muchas cosas más. Para precisar, también introdujimos la Répétition Minutes Automatique y el desarrollo del Double Tourbillon. Nunca se hubiera podido lograr el Quatuor de cuatro balances sin haber hecho previamente el Double Tourbillon.

Desde el inicio la marca siempre exigía un desarrollo técnico de alta calidad que pasara el estándar Poinçon de Genève, el cual conocía prácticamente de memoria. Para mí sus criterios eran evidentes, así que yo no podía no utilizar el nombre de Sello de Ginebra para hacer cualquier producto.

El Poinçon de Genève ha evolucionado incluyendo criterios externos del reloj para ganar en juventud pero para nosotros no es una gran revolución porque ya practicábamos las nuevas reglas también desde el inicio, aunque sin la obligación de hacerlo por un reglamento.

A menudo me preguntan si en una marca como ésta el mérito es del empresario o del relojero. El mérito es de todos. Recuerde que además de Franck Muller y Roger Dubuis, en el pasado también estuvieron Patek Phi- lippe, Vacheron Constantin, Audemars Piguet, Jaeger-LeCoultre donde había un emprendedor y un relojero unidos. No es algo nuevo. Siempre hubo este matrimonio entre lo comercial y lo práctico. ¿De quién es el mérito? De la unión. A veces se pasa mal pero grosso modo es una mezcla del esfuerzo de cada uno.

En las invenciones como los relojes retrógrados o el Double Tourbillon hay mucho de técnica pero cada quien cumple su parte. Es muy difícil que la misma persona sea técnica y comercial al mismo tiempo.

Es cierto que el hecho de pertenecer a un grupo en algún momento fue peligroso porque justamente no había el respeto por la mecánica y por el saber relojero. Quizás eso se resintió en los negocios, pero ahora vemos que en cada esfuerzo hay siempre el respeto al relojero, a la tradición, a la calidad, a la estética… Y en un grupo se apuesta más por la innovación.

Los ajustes del reloj son un desafío que se presentó desde muy temprano, es un acercamiento al pasado. La realización del Chevaliers del Rey Arturo fue un trabajo de artesanía. La historia de Excálibur es una legenda de una cierta época. Lo que encuentro bastante extraordinario es pensar que en la época del Rey Arturo no existía la relojería mecánica. Entonces eso da otra dimensión a todo lo que forma parte del sueño. Y si una historia se repite, la repetimos de otra manera, con otra decoración para que el cliente regrese al sueño.

El tourbillon llegó demasiado pronto. Y después se fabricó el interior, es la ilusión normal de una sociedad, de un negocio. No se hizo todo de un solo golpe, pues hace falta construir bien las ideas. Es la historia de mi vida: aprendí, crecí y todas las experiencias de vida que llegan… Es exactamente eso.