EL SALÓN DE LAS HORAS DE MADRID

Madrid volvió a congregar en junio a los aficionados de la relojería en la tercera edición del SIAR (Salón Internacional Alta Relojería), en el Palacete de Fernando el Santo. Desde su inicio en México en 2007 el SIAR se ha consolidado como uno de los eventos más prestigiosos en el mundo para los grandes apasionados de la relojería de alta expresión técnica fuera de Suiza. Prueba de ello son las grandes firmas que han participado en esta ocasión: Cartier, Clerc, Chopard, Ferdinand Berthoud, Frederique Constant, IWC Schaffhausen, Jaeger-LeCoultre, Montblanc, Panerai, Perrelet, Piaget, RJ-Romain Jerome, Ulysse Nardin y Vacheron Constantin.

Para todos aquellos ajenos al sector: solo pueden participar en SIAR aquellas firmas de probada trayectoria histórica o de nueva expresión pero que, en ambos casos, respondan a lo que se conoce en relojería como el ‘criterio de manufactura’; que inventan y desarrollan sus propios mecanismos y funciones para ofrecer una expresión técnica única.

Después de tres días en el que ‘el tiempo’ ha sido el absoluto protagonista y las marcas las mejores anfitrionas para profesionales y amantes de las horas, el balance de esta tercera edición del SIAR ha superado las mejores expectativas. Profesionales del sector, prensa y público entre los que se encontraba el rey emérito Don Juan Carlos –que visitó el salón por sorpresa- dan buena fe de ello.

Piezas únicas con más de una docena de grandes complicaciones, cerca de cincuenta tourbillones, más de una docena de ciclos orbitales planetarios y diez sonerías científicas, han sido los más admirados por el público. Un total de más de 600 piezas, más de una docena de “grandes complicaciones” y de calendarios perpetuos, y más del doble de calendarios anuales, son cifras y datos que no han dejado indiferente ni a profesionales ni a ningún aficionado. Unas cifras a la altura de los mejores salones europeos. Si contemplar uno de estos relojes, es una tarea complicada, juntarlos todos en un mismo espacio es algo excepcional que fuera del marco de SIAR sería prácticamente imposible ver para el gran público.

Por primera vez SIAR dio la bienvenida a Ulysse Nardin, una histórica casa de cronómetros, muy joven de espíritu, que creyó en el silicio como solución para mejorar la regulación en el siglo XXI. Se incorporó Ferdinand Berthoud, la revitalizada expresión del gran genio suizo-francés del siglo XVIII que trajo al SIAR su último reloj para mostrarlo por primera vez en público en España: Chronomètre Ferdinad Berthoud FB1. También, en el mismo espacio, el milagro de la manufactura amable de Frédérique Constant, uno de los fenómenos de los últimos 20 años por haber estrenado un rango de precio diferente para sus relojes ‘hechos en casa’, y con quien el público pudo disfrutar de su Worltimer Manufactura. No faltó, la vitalidad pop-art de Romain Jerome gracias a las ideas siempre frescas de Emanuel Emch, que ha acercado el reloj un poco más a las galerías de arte, con piezas como su original Batman-DNA Gotham city. La firma Perrelet, quien inventara el primer reloj automático, mostró sus novedades con el rotor transformado en una turbina. Y Clerc, una de las expresiones más contemporánea de los relojes de diseño deportivo, con su modelo Clerc Hydroscaph H1 Chronometer Carbon Edition, que dio buena prueba de ello.

Una obra maestra que es el Atelier Cabinotiers Reference 57260, el reloj portable más complicado creado hasta la fecha lo acercó al público Vacheron Constantin, todo un lujo. Cartier, siempre noticia, profundizó en la alta mecánica de una forma misteriosa, tan Cartier como siempre, nos presentó su último éxito Drive. También se pudieron ver: las complicaciones accesibles que está manufacturando en su última etapa Montblanc, como el modelo Tourbillon Cylindrique Reloj de bolsillo o la vuelta a los ’relojes inteligentes’ swiss made de los 70 y descubrir que Piaget fue un pionero del reloj híbrido de alta gama, dio fe de ello, su modelo 900P. SIAR reunió las piezas conmemorativas del 85 aniversario de ese icono del buen gusto que es el Reverso Tribute Gyrotourbillon de Jaeger-LeCoultre. O la cumbre técnica de Panerai con el modelo Lo Scienziato Luminor 1950 Tourbillon Gmt Titanio. Lo que Chopard ha creado para celebrar las dos primeras décadas como atelier de alta relojería de su colección L.U.C Perpetual Chrono. Y la versatilidad de IWC para recrear las muchas posibilidades del modelo Pilot en esta ocasión, Big Pilot Ed. Petit Prince Calendario Anual.

La segunda edición de los Premios SIAR 2016 tuvo un jurado de excepción compuesto por  prensa especializada: Andrés Moreno de Fuera de Serie, Enric Moline de THe Wath Test, Beatriz Roldán de Código Único, Paloma Recio de Relojes y Estilográficas, Santiago Tejedor de Horas y minutos, Fernando Correia Editor independiente especializado en relojería, Ricardo Balbontín de Gentleman y TR, Darío Fernández de Villavicencio miembro fundador de Cronotempvs, René Pierre de Dapper, Kino Verdú de ICON y, Juan Antonio Gómez de Máquinas del tiempo. El jurado dotó de galardón a las siguientes marcas: Piaget por su modelo Limelight Stella, como mejor Reloj de Señora; el reloj Luminor Submersible 1950 Carbotech 3 days automatic 47 mm de PANERAI, fue galardonado con el premio al Reloj Deportivo; el premio a la Gran Complicación, fue para Atelier Cabinotiers Refenre 57260 de Vacheron Constantin. Chronometre Ferdinand Berthoud FB1 fue elegido como Mejor Reloj expuesto en SIAR.  El Salón Internacional, agradecido siempre a los aficionados a la alta relojería, dejó también que uno de los premios fuese elegido por el público asistente: siendo el Marine Chronograph Annual Calendar de Ulysse Nardin el ganador de este especial galardón, al mejor reloj de esta edición.

Un SIAR a la altura de las expectativas y un público aficionado totalmente volcado, han hecho posible que esta edición se haya consolidado como el mejor de los escaparates para la relojería de autor.

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