DORIS BRYNNER, LA DAMA DE LA DECORACIÓN EN LA MAISON DIOR

La tienda insignia de Dior en la Avenue Montaigne en Paris, esconde una pequeña joya. Más allá de sus maravillosas colecciones de ropa y bolsos de mano, la casa de moda tiene reservado el departamento para el hogar y regalos, un espacio exclusivo que esconde los más distinguidos artículos para decorar una mesa.

Galardonada con la Orden de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura francés, Doris Brynner es conocida por su impecable buen gusto y su alto grado de sofisticación. Su labor en Dior Home Boutique durante más de 15 años, ha contribuido a crear algunos de los best sellers de la casa de moda y en los que ha recuperado y tomado como icono el lirio del valle, la flor favorita de Dior, plasmándolo de muchas formas.

Todo está comisariado y elegido personalmente por esta gran dama, cuyo especial ojo y gusto innato para seleccionar las mejores piezas para el particular y elegante estilo parisino, han hecho que hasta el que fuera Ministro de Cultura Frédéric Mitterrand la calificara como “símbolo de la elegancia”.

Su llegada a la Maison vino precedida de una gran reputación. Desde finales de los años 70, Madame Brynner abrió La Verandah, su primera tienda de decoración en Suiza que también existió en Ginebra y la bonita localidad de Gstaad durante 10 años, y que cimentaron su gran popularidad por conseguir los hallazgos más inusuales y sofisticados. Esta fama fue la que hizo que desde la casa de moda parisina se fijaran en ella y le ofrecieran llevar las riendas de la Dior Home Boutique.

Su matrimonio con el actor Yul Brynner, le abrió las puertas del mundo del cine. Entre sus mejores amigas se encontraba la gran Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor o Frank Sinatra.

Su vida estaba destinada a moverse entre el glamour de Hollywood, y el estilo refinado y exquisito de las altas esferas, donde incluso el mismísimo Valentino quedó deslumbrado y la contrató como Relaciones Públicas para la venta de sus vestidos de alta costura entre la jet set en St. Moritz.

Desde entonces, Doris Brynner continúa creando su universo secreto y mostrándolo al mundo a través de las más de 3000 piezas llegadas de Europa y Japón en la tienda de la Avenue Montaigne de París.

Para ella, su tienda puede gustar o no gustar, pero sabe que no hay otra igual en el mundo. Un espacio único y con alma propia que emana la elegancia y autenticidad de la Maison Dior.